Tristeza, vergüenza, depresión, pánico, abandono de actividades sociales, pérdida de confianza y problemas en las relaciones interpersonales son algunas de las consecuencias de la pérdida involuntaria de orina. Desde hace siete años, en Tucumán se realiza la campaña anual contra la incontinencia urinaria, organizada por el Centro Privado de Urología.

En esta oportunidad, el inicio de la actividad coincidirá con el Día Internacional de la Mujer (este lunes 8 de marzo) y terminará con el Día Internacional de la Incontinencia Urinaria (se conmemora el viernes). La propuesta consiste en consultas gratuitas para la promoción y prevención de la patología, que abarca cualquier pérdida involuntaria e incontrolada de orina, situación que afecta principalmente a las mujeres, embarazadas o no embarazadas, a partir de los 18 años.

“Si bien no hay muchas cifras, como en otros países, en Argentina hay más o menos un millón y medio de adultos que sufren incontinencia urinaria. Se sienten dañadas en su autoestima”, explica el médico urólogo José Ignacio Arrieta, quien encabeza la campaña en la provincia. “Que coincidan las fechas con el Día de la Mujer es darle un pequeño reconocimiento a las mujeres que sufren esta patología”, apunta.

El especialista insta a que los pacientes “no tengan miedo, porque la incontinencia urinaria tiene solución”. “No tienen que tener vergüenza, ni temor. Vengan al especialista. Verán que hay muchos tratamientos”, invita.

Los abordajes dependen del tipo de incontinencia, que puede ser de fuerza, cuando el paciente tose, salta o se ríe y pierde orina, lo que se trata con rehabilitación del músculo de la pelvis o una cirugía sencilla y de rápida recuperación; por urgencia, cuando el paciente tiene muchas ganas de ir al baño o no se aguanta, lo que se trabaja con rehabilitación y cambios en su vida cotidiana como dejar el café, el alcohol, el tabaco o los cítricos; y la mixta, que es la combinación de ambos tipos pero con una modificación más profunda en el modo de vida.

“Si nos remontamos a lo que fueron nuestros primeros años, los pacientes aumentaron el 400% y los resultados son cada vez mejores porque nos perfeccionamos más -dice Arrieta-. En el país hay un grupo de uroginecólogos que quieren prevenir e informar sobre esta enfermedad. En el norte, soy el único que tiene la posibilidad de formar parte de este grupo. Estoy ansioso, sin dormir desde hace una semana por este evento”.

El médico apunta que “si queremos acercarnos a los países del primer mundo, tenemos que trabajar en conjunto” y que “si invertimos más en salud para estos tratamientos, los pacientes ahorrarán mucho más dinero que con una cirugía”. “Hacemos esta campaña porque, cuando la consulta es gratuita, se la ve de otra manera y más en nuestro caso, al ser un centro privado. Pero esperamos que se pueda hacer desde el sector público también”, aclara.